miércoles, 26 de junio de 2013

Tarta helada de fresas con nata



Este pequeño y humilde blog cumple hoy 2 años, si, si, muy pequeño con respecto al número de seguidores y los comentarios que recibo, pero muy grande porque ya he superado las 30.000 visitas (cantidad insignificante compara con otros bogs). Es algo que no me hubiera imaginado cuando comencé esta aventura bloguera, pero esto significa que hay mucha gente anónima que entra en este blog a diario y aunque no dejan ningún comentario, para mi es muy satisfactorio, saber que estáis ahí. Con una media de algo más de 150 visitas diarias, me siento feliz de saber que mi blog gusta y sirve a tantas personas.
Con esta entrada ya son 178 recetas, cada una de ellas, con su historia y todas llenas de cariño e ilusión.
A lo largo de estos dos años me han sucedido un montón de cosas buenas, otras malas y otras muy malas, pero de todas he sabido aprender y sin mi familia, sin este blog y sin vosotros no me hubiera sido tan fácil, superar lo difícil. Por eso os dedico de todo corazón estos pequeños corazones de fresa y nata, que a pocos creo que no les gustará.
Esta tarta, postre, helado o como lo llamemos, lleva en mi casa un montón de años, creo que la receta nos la dieron en una reunión de las que se hacían antes (aunque creo que ahora también se hacen) de la marca tupperware para vendernos un yeli, o sea un molde desmoldable que se podía congelar. Desde entonces se hace cada verano en casa. Aunque la temporada de las fresas ya está finalizando, todavía las encontramos de buena calidad y es ahora cuando apetece tomarse un trocito de helado.
Si quieres hacer este postre más fácil y rápido, no es necesario que montes la nata, si trituras las fresas con la nata líquida y bates muy bien la mezcla, el postre también estará muy bueno.




Ingredientes
-         500 gr de fresas
-         200 ml de nata para montar.
-         1 cucharadita de azúcar vainillada o varias gotas de esencia.
-         2 limones
-         140 gr de azúcar glas.

Para el culis (es opcional)
-         125 gr de fresas.
-         75 gr de azúcar.
-         60 ml de agua.
-         1 cucharadita de zumo de limón.

Lavamos las fresas con agua, después las enjuagamos con agua y zumo de un limón, las dejamos escurrir.
Montamos la nata bien fría con unas varillas eléctricas y reservamos.
Ponemos las fresas troceadas en el vaso de la batidora con el azúcar, el zumo de ½ limón y la vainilla, dejamos reposar 5 minutos, después trituramos.
Mezclamos esta crema con la nata montada con movimientos suaves y dejamos reposar en el frigorífico 1 hora, al sacarlo lo movemos con un batidor manual hasta que está espumoso, lo echamos en un molde (yely) o en pequeños moldes individuales, como he hecho yo en este caso. Ponemos en el congelador 2 horas antes de comerlo.
Para el culís, lavamos las fresas, las troceamos y las ponemos en el vaso de la batidora con el zumo de limón.
En un cazo ponemos el agua y el azúcar y dejamos cocer a fuego lento 10 o 15 minutos, hasta que tengamos un almíbar. Lo echamos sobre las fresas y dejamos reposar 5 minutos, después trituramos todo y si queremos lo colamos para quitar los granillos de las fresas, la ponemos en un biberón (de cocina) y adornamos nuestro postre.


¡ Buen provecho !

lunes, 24 de junio de 2013

kartoffelsalat - Ensalada alemana de patatas


Esta ensalada, típica alemana, al igual que nuestra ensalada de verano, es diferente según la zona de Alemania donde busquemos y según los gustos y costumbres de cada zona y cada casa. Lo que si tienen en común como su propio nombre indica, son las patatas.
En algunas zonas del sur de Alemania se hace solo con patatas, cebolla y caldo. Pero en la mayoría de lugares  le añaden, salchichas, pepinillos y huevo duro. Se aliña con una vinagreta de mostaza, con mahonesa o con una salsa de nata.
He consultado muchas recetas y la he hecho de varias formas y me quedo con esta que vi en el blog de Lola en la cocina, aunque con algún cambio.
El infusionado de las patatas con el caldo, no es obligatorio, solo se hace en algunas zonas de Alemania, pero a mi me gusta porque queda la ensalada mas cremosa y sabrosa.
Con respecto a las salchichas, decirte que yo uso unas salchichas alemanas y ahumadas que venden en el Lild, no son de las gruesas, sino finas, tienen un sabor intenso a ahumado y están super ricas en esta ensalada.
Los pepinillos, si te gustan los gordos alemanes son los ideales, agridulces, pero yo prefiero los pequeñitos en vinagre, eso va en gustos.
Esta ensalada se puede comer fría o caliente, de las dos formas está deliciosa.


Ingredientes para 4 personas

-         1 kg de patatas.
-         1 vaso de caldo de carne (puede ser avecrem).
-         1 cebolleta o ½ cebolla.
-         2 huevos cocidos.
-         4 salchichas alemanas.
-         Pepinillos alemanes agridulces o en vinagre.
-         2 cucharadas del líquido de los pepinillos.
-         4 cucharadas de mahonesa.
-         2 cucharaditas de mostaza antigua (la que tiene semillas).
-         Sal.   
Cocemos las patatas con su piel, un poco de sal y un chorrito de zumo de limón, para que no se rompan. Una vez cocidas, las escurrimos, pelamos y cortamos en trocitos o rodajas (yo prefiero en trozos, porque se rompen menos). Las ponemos en un bol, le añadimos la cebolla picada pequeña y el caldo caliente y  dejamos reposar una ½ hora y mientras preparamos el aliño (ponemos la cebolla a infusionar con el caldo, para quitar un poco el sabor fuerte de la cebolla, que disminuye un poco al estar en el caldo caliente, pero no es necesario, la puedes poner después).
Partimos las salchichas en rodajas (no es necesario ni cocerlas, ni freírlas, ni asarlas, yo las uso tal cual salen del paquete) y los pepinillos en rodajas o por la mitad.
En un bol pequeño mezclamos la mahonesa, el agua de los pepinillos y la mostaza.
Si las patatas tuvieran mucho caldo se lo podemos quitar (si se lo dejamos la ensalada  quedará mas cremosa y no tan espesa). Añadimos las salchichas, los pepinillos y la salsa, mezclamos. Decorar con los huevos en rodajas o gajos.




¡ Buen provecho !


viernes, 21 de junio de 2013

Conejo de bosque al romero


Nunca me ha gustado el conejo, auque no estoy segura si es que no me gustaba o  no quería que mi gustara por razones morales, por pena :(  o no se porque otra razón, pero cuando tienes que recortar en gastos, intentas comprar alimentos mas económicos y si tienes la oportunidad de comer conejo y gratis!!! lo ves de otra forma, todo son ventajas y no se porque extraña razón ahora me gusta el conejo. Ya no le hago ascos a nada, todo lo que me regalan, es bien recibido me guste mas o menos, bueno todo esto una es broma, jajaja.
Lo que si es cierto es que a mi marido le gusta la carne de conejo y mi suegra en el pueblo tiene gallinas y conejos, para comer, pero casi nunca me daba porque sabía que no me gustaba, pero últimamente  mi marido ha empezado a traerse uno de vez en cuando y la verdad es que no está nada mal. Entre los conejos del cortijo y los que mi marido caza, me tiene que gustar el conejo si o si!!!
La parte mas dramática viene cuando vamos al pueblo y mi hijo pregunta ¿mamá donde están los conejos con los que estuve jugando la otra vez? y no sabes que contestarle e intento explicárselo de la manera más delicada posible, para que el niño no se traumatice o termine no comiendo conejo como hacía su madre, aunque lo mejor es afrontar la dura realidad desde el principio.




Ingredientes para 4 personas

-         1 conejo de bosque, monte, corral, carnicería o de donde quieras.
-         2 pimientos (opcional). Yo no los puse.
-         1 litro de vino blanco.
-         1 cabeza de ajos.
-         2 cucharadas de mostaza fuerte.
-         1 cucharada de harina.
-         Una ramita de romero.
-         Aceite de oliva.
-         Sal.

Salamos los trozos de conejo y los  doramos en una cazuela con un chorrito de aceite de oliva. Espolvoreamos con la harina y removemos bien. Añadimos la ramita de romero, los dientes de ajo sin pelar y la mostaza, cubrimos con el vino blanco y dejamos cocer 1 hora y media tapado. Si lo vamos a hacer en la olla rápida, le pondremos menos vino y lo coceremos según los tiempos de nuestra olla. Unos 10 minutos antes de apartarlo le ponemos los pimientos en rodajas o tiras, yo no los puse y estaba muy rico sin ellos. Creo que los pimientos asados le irían muy bien. Rectificamos de sal antes de apartarlo.
Si dejamos el conejo troceado, macerando toda la noche en el vino blanco, estará más sabroso y más tierno.





¡ Buen provecho !

lunes, 17 de junio de 2013

Lamington


Si, otro postre, que raro en mi, verdad ? 
Os presento un bocado de Australia, los Lamington, unos pastelitos de bizcocho, cubiertos de chocolate y coco. La mayoría de la veces van rellenos o rebozados en mermelada o crema. Es frecuente encontrarlos en cafés, pastelerías y supermercados de Australia. En Nueva Zelanda es más común rellenarlos de mermelada de frambuesa o albaricoque, mientras que en Australia es más común el relleno con mermelada de limón.
Al parecer su origen se remonta a 1902, cuando aparece la primera receta escrita. Se cree que se llaman así en honor de Lord Lamington un exgobernador de Queensland, porque se parecen a los sombreros que solía llevar, otros dicen que el nombre viene de un pueblo de Escocia. Sea cual sea su origen, es un bocado buenísimo y delicioso, ideal para servir en una ocasión especial y todos los días lo son, todo un lujo.
Al día siguiente de hacerlos están mejor, porque el bizcocho está más húmedo y jugoso. Yo lo he hecho de las dos formas, rellenos de mermelada y rebozados y la primera es más sencilla.
Para que los lamington estén buenos, el bizcocho tiene que ser también muy bueno y un bizcocho genovés lo es, pero los podéis hacer con otra receta de bizcocho. Este es el básico para tartas, ideal para rellenar, está muy esponjoso y con un sabor a huevo delicioso.




Ingredientes

Para el bizcocho genovés
-         4 huevos.
-         120 gr de azúcar.
-         120 gr de harina.
Para la cobertura
-         50 gr de cacao en polvo.
-         200 gr de azúcar glas.
-         100 ml de agua.
-         25 gr de mantequilla.
-         Unas gotas de esencia de vainilla.
-         Mermelada de albaricoque, frambuesa o limón.
-         150 gr de coco rallado.


Precalentar el horno a 180ºC.
Con unas varillas eléctricas batimos los huevos y el azúcar durante 5 o 6 minutos, hasta que tengamos una masa muy muy esponjosa.
Tamizamos la harina 2 veces y la incorporamos a los huevos y el azúcar, mezclando todo con una espátula y  movimientos suaves.
Engrasamos un molde alargado (le podemos poner en la base papel de horno, para garantizar que desmolde bien) y lo llenamos con la masa, horneamos 30 minutos. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Mezclamos el cacao y el azúcar glass, le añadimos el agua hirviendo, la mantequilla y las gotas de vainilla y mezclamos hasta que todo esté disuelto y bien mezclado.
Calentamos la mermelada con un pelín de agua.
Hacemos el bizcocho cuadrados pequeños, los pasamos por la mermelada y los ponemos sobre una rejilla para que suelten el exceso y se oreen un poco, después los pasamos por el chocolate y hacemos lo mismo, los dejamos orear un poco y finalmente los pasamos por el coco.
La otra forma es mas fácil, partimos cada cuadrado por la mitad, le ponemos mermelada dentro, pasamos por el chocolate, dejamos secar un poco y después pasamos por el coco, y ya tenemos listos nuestros lamington.
Reservar en el frigo.




Bizcocho genovés



 ¡ Buen provecho !

miércoles, 12 de junio de 2013

Flan de huevo


 Un clásico entre los clásicos y creo que uno de mis postres favoritos. En casa somos mucho de flanes y natillas, pero sin duda nuestro favorito es el flan de huevo, el de toda la vida. Aunque cambien las modas en la cocina este flan nunca pasa. A mi me gusta tal cual, solo, pero lo puedes acompañar con nata, si, con mucha nata, como hace mi marido o con mucho caramelo líquido como le gusta a mi hijo.
Este es un postre muy sencillo, no te sale nada caro y puedes quedar como una reina si se lo preparas a tus invitados.



Ingredientes
-         ½ l de leche.
-         5 huevos.
-         200 gr de azúcar.
-         Corteza de  un limón.

Hacemos caramelo en la flanera o en el molde con 2 o 3 cucharadas de azúcar (si vamos a hacer el flan en un molde de silicona o en flaneras individuales, haremos el caramelo en un cazo o sartén). Yo suelo poner más azúcar porque nos gusta con mucho caramelo.
Hervimos la leche con la corteza de limón (sin retirar parte de la piel blanca, solo la parte amarilla) y dejamos enfriar un poco.
Ponemos en el vaso de la batidora los huevos con el resto del azúcar, batimos y le incorporamos poco a poco la leche. Vertemos la mezcla en el molde o moldes pequeños, sobre el caramelo líquido.
Ponemos en el horno al baño de Mª 40’. También lo podemos hacer al baño de maría en la olla a presión, tapado y respetando el tiempo de nuestra olla.


¡ Buen provecho !

lunes, 10 de junio de 2013

Hinojos gratinados


Cuando me regalaron esta verdura, no tenía ni idea de cómo cocinarla. Yo había comido hinojos, pero sólo los tallos, ya que son muy típicos en la zona de Almería, la olla de trigo con hinojos, los gurullos con hinojos o incluso ponerlos en el cocido, pero los bulbos de hinojos no tenía ni idea del sabor que tendrían. Me puse a buscar en viejos recetarios y haciendo alguna pequeña modificación salieron estos hinojos gratinados, que nos dejaron gratamente sorprendidos en casa. Tienen un sabor muy suave y agradable y además un perfume delicioso.
Ahora empieza la temporada y aunque no es una verdura muy usual, se encuentra fácilmente en las grandes superficies. No dudes en probarla porque a parte de sus propiedades medicinales, tiene un valor nutricional interesante. El potasio es el mineral que más abunda en su composición y es beneficioso para el sistema nervioso y para una buena actividad muscular, además es rico en hierro, hidratos de carbono y fibra, lo que lo hace muy recomendable en dietas de control de peso.
De esta planta aromática se aprovecha todo, su bulbo como verdura u hortaliza, los tallos para aromatizar guisos y ensaladas y sus semillas son imprescindibles en la repostería; además favorecen la digestión tomadas en infusión, quien no se tomado una manzanilla con anís, o se las ha dado a su bebé para que expulsara esos molestos gases.
En definitiva una planta desconocida pero muy rica e interesante.




Ingredientes para 4 personas

-         4 bulbos de hinojo si son grandes o el doble si son pequeños.
-         150 gr de jamón serrano.
-         2 cucharadas de harina.
-         ½ litro de leche.
-         Queso rallado para espolvorear.
-         Sal.
-         Pimienta.
-         4 cucharadas de aceite de oliva.

Ponemos una olla con agua y sal a calentar. Mientras limpiamos los hinojos, quitándoles la primera capa que suele estar un poco más dura y estropeada, y le quitamos las hojas, que las podemos guardar para una ensalada. Partimos cada bulbo en cuatro trozos; si nuestros hinojos son pequeños sólo los partimos por la mitad. Los ponemos en el agua hirviendo y los cocemos unos 15 o hasta que estén tiernos, esto dependerá del tamaño en que hayamos hecho los trozos. Una vez cocidos los dejamos escurrir.
En una sartén ponemos el aceite de oliva, añadimos el jamón serrano en trocitos y sofreímos a fuego medio unos minutos, añadimos la harina, le damos unas vueltas para integrarla con el aceite e incorporamos la leche fría poco a poco y sin dejar de mover, hasta que tengamos una salsa sin grumos, dejamos hervir 8 o 10 minutos, moviendo frecuentemente (si se pone muy espesa le añadimos un poco más de leche). Salpimentamos.
En una fuente de horno ponemos los trozos de hinojo y los cubrimos con la bechamel. Espolvoreamos con queso rallado y gratinamos.



¡ Buen provecho !

viernes, 7 de junio de 2013

Marmita de bonito


Marmita Tia Sara, con este nombre me dio la receta mi amiga Hortensia la de Santander, la que ahora vive en Córdoba, si, la de la merluza rellena de gambas, tan rica.
A este delicioso guiso  le llamamos marmita si estamos en Cantabria o Asturias y marmitako si estamos en el Pais Vasco. Es un plato típico de pescadores, que cocinaban en los barcos cuando pasaban semanas fuera de casa, por eso es un plato sencillo y con pocos ingredientes.
Es un guiso de bonito con patatas, que se puede hacer también con atún y está igual de bueno, aunque originariamente lo hacían con cualquier pescado.
El bonito lo encontramos gran parte del año, pero es a partir del mes de mayo o junio cuando empieza la temporada, pudiendo disfrutar de él todo el verano.
Yo suelo poner menos bonito de lo que lleva normalmente, aunque esto dependerá de gustos y costumbres. Suelo poner el doble de patatas que de bonito, pero puedes aumentar la cantidad de pescado, seguro que está más sabroso.




Ingredientes para 4 o 5 personas

-         1 k de patatas.
-         500 gr de bonito (puedes poner 750 gr).
-         2 tomates hermosos o 6 u 8 cucharadas de tomate frito casero.
-         1 cebolla grande.
-         1 pimiento verde.
-         2 dientes de ajo.
-         1 cucharadita de pimentón.
-         1 hoja de laurel.
-         Sal.
-         Aceite de oliva.

Troceamos el bonito, salamos y reservamos.
En una cazuela ponemos un chorrito de aceite de oliva y hacemos un sofrito con la cebolla, el pimiento y el ajo troceados. Una vez todo esté dorado añadimos el tomate, pelado, sin semillas y troceado, lo dejamos freír. Si vamos a poner el tomate frito lo añadiremos casi al final.
Pelamos las patatas y las triscamos, es decir, le hacemos un corte sin llegar al final, haciendo un poco de fuerza para romperlas.
Añadimos al sofrito el pimentón y las patatas troceadas,  dejamos rehogar a fuego lento un buen rato, hasta que tengan los bordes de color caramelo, cuanto más tiempo las dejamos rehogando más buenas están.
Una vez rehogadas las cubrimos de agua (o caldo de cocer la cabeza del bonito, en caso de tenerla), añadimos la hoja de laurel y si no hemos hecho el sofrito con tomate y le vamos a poner el tomate frito, lo añadiremos ahora. Dejamos cocer y cuando las patatas estén casi blandas incorporamos el bonito, dejamos cocer varios minutos, rectificamos de sal y apartamos.




¡ Buen provecho !

lunes, 3 de junio de 2013

Mermelada de albaricoque

¡Pero que suerte tengo! Ya os he dicho en alguna ocasión que mi pueblo tiene una vega muy rica y generosa, en todo tipo de verduras, frutas, almendros, olivos, vid, etc…  Los albaricoques son excepcionales y además los del cortijo de mi suegra, son los mejores, no porque lo diga yo, sino porque tienen fama en el pueblo. Hay 4 o 5 variedades y no todos maduran a la vez, por lo que estamos comiendo de esta fruta bastante tiempo.
Es mi mermelada favorita, la utilizo para el relleno de la tarta Sacher,  para hacer crema de yogourt y albaricoque o para los Lamingtons, receta que disfrutaremos un poco más adelante.
He publicado varias recetas de mermelada y creo que no he explicado bien como  conservarla. Lo primero que hacemos es lavar los botes y cuando estén secos los metemos en el horno (sin las tapas) a fuego medio durante 10 minutos. Con los botes todavía calientes, los llenamos con la mermelada hasta el borde y le damos unos golpecitos sobre la mesa para que elimine las posibles burbujas de aire, los cerramos con su tapa, es importante que los botes queden bien llenos y no quede aire entre la mermelada y la tapa. También podemos recortar un circulo del tamaño de la boca del bote, de papel parafinado o papel de horno y colocarlo sobre la mermelada antes de cerrar los botes, así evitarás que se seque la primera capa, yo no lo pongo y no suele secarse, será porque los lleno mucho. Después los guardas en un lugar con poca luz y fresco, como en Almería hace mucho calor, yo los tengo en el frigorífico, porque tengo bastante sitio y tengo en casa dos, que en verano viene bastante bien para guardar fruta y  bebidas.



Ingredientes

-         1k de albaricoques.
-         750 gr de azúcar.
-         200 ml de agua.

Lavamos los albaricoques, los partimos por la mitad y partimos cada mitad en cuatro trozos, los ponemos en un cazo y añadimos el azúcar y el agua, removemos todo y dejamos cocer 10 minutos. Si la mermelada nos gusta muy dulce o los albaricoque no están muy maduros, podemos dejar reposar esta mezcla toda la noche en un recipiente que no sea de aluminio, pero si no es así, dejamos cocer desde el principio la fruta con el azúcar durante 30 minutos o 35, si la notamos un poco blanda.




¡ Buen provecho !