jueves, 26 de junio de 2014

Panna cotta clásica con culís de ciruelas rojas



Un día como hoy pero hace 3 años subí mi primera receta al este blog, comenzaba algo nuevo para mi, que ha resultado ser  una experiencia maravillosa, de la que he recogido infinidad de alegrías y cosas buenas, aunque algún agobio que otro también ha habido, pero poca cosa.
En estos tres años he vivido y compartido muchas cosa gracias todos vosotros y solo quiero decir gracias, muchas gracias de corazón a todos los que me visitáis a diario, a los que dejáis comentarios, a los que no los dejáis, pero os leéis todo el post, gracias por esos minutos que empleáis en leerme y comentarme.
Este es un blog humilde pero que ha ido creciendo poco a poco y  ahora cuento con 104 seguidores y algo más 100.000 visitas, algo inimaginable. Garcias a todos.




La panna cotta es un postre típico italiano, que traducido al castellano  significa literalmente “nata cocida” y es precisamente eso un postre hecho a base de nata, azúcar, vainilla y gelatina. Se suele tomar con salsas de frutos rojos, yo en este caso he aprovechado unas ciruelas rojas que ahora es su temporada y que contrasta muy bien la cremosidad de la nata con la acidez del culis de ciruelas.
La panna cotta es un postre que se asemeja a un flan pero con sabor lácteo, su textura es mas parecida a la gelatina que al flan, por lo tanto la cantidad de gelatina tiene que estar bien proporcionada, tiene que quedar temblorosa, no dura. Yo he puesto dos hojas de gelatina pero la proporción correcta es de 1 hoja y media para 250 ml de nata (según los libros de cocina italiana que he leído).
Para garantizar un buen desmoldado, bien añadimos más gelatina, pero quedará mas dura o bien  sumergimos los moldes unos segundos en agua caliente. Otra opción es no desmoldar y tomar directamente en copas o recipientes individuales.
A partir de esta panna cotta podemos hacer otras con infinidad de sabores, de frutas, de café, de yogourt, de caramelos........



Ingredientes para 4 raciones pequeñas o 2 mas grandes


-         250 ml de nata para montar (35%MG).
-         2 cucharadas de azúcar.
-         2 hojas de gelatina (la cantidad correcta es de 1 ½ laminas).
-         1 cucharada de grappa o brandy (opcional yo no lo puse).
-         Unas gotas de esencia de vainilla (yo puse media vaina).




Para el culis de ciruelas:

-         100 gr de ciruelas rojas limpias de piel y huesos.
-         50 ml de agua.
-         60 gr de azúcar.
-         1 cucharadita de zumo de limón.




Poner la nata a cocer a fuego medio con la esencia de vainilla o con la vaina abierta para que de mas sabor, yo  cometí el error de sacar las semillas a la vainilla para que diera más sabor, pensando que luego quedarían en el colador pero son tan pequeñas que se colaron, por eso se ve en las fotos los puntitos de la vainilla.
Cuando empiece a hervir añadimos el azúcar y cuando vuelva a hervir la apartamos y añadimos la gelatina hidratada (ponemos las hojas unos minutos en un recipiente con agua fría, después las escurrimos y añadimos al líquido caliente). Sacamos la vaina de vainilla si la hemos puesto y dejamos reposar varios minutos.
Rellenamos los moldes.
Una vez que hayan enfriado un poco cubrimos cada una con un film transparente para evitar que se seque la superficie.
Dejamos cuajar y ponemos en el frigo varias horas antes de servir o de un día para otro.



Para hacer el culis o la salsa de ciruelas, ponemos la carne de las ciruelas en el vaso de la batidora con el zumo de limón y reservamos.
En un cazo ponemos el agua y el azúcar y dejamos cocer a fuego lento unos 10 o 15 minutos, hasta que tengamos un almíbar. Lo echamos sobre las ciruelas y dejamos reposar 5 minutos, después trituramos y ponemos el culis en un biberón (de cocina) y listo para adornar la panna cotta.




¡ Buen provecho !

jueves, 19 de junio de 2014

Arroz empedrao

                 

                    Cocinero, cocinero
                   Enciende bien la candela
                   Y prepara con esmero
                   Un arroz con habichuelas…

Pues si, como decía Antonio Molina, vamos a preparar un rico arroz con habichuelas, que en Almería lo llamamos arroz empedrao.



Esta es otra de las recetas que no es típica de mi pueblo y por lo tanto no es de las que mi madre tenía por costumbre hacer, pero como otras muchas fue una de las que aprendió cuando nos trasladamos a vivir a Almería, donde es bastante típico. Aquí no solo se hace con bacalao, también se puede hacer con carne o incluso con chorizo o salchichas como lo hace mi compañera Maria José que aunque es de tierras cántabras aprendió esta receta de su suegra, pero a mi, como mas me gusta es con bacalao.
La cantidad de judías es un poco a gusto, le podemos poner un poco más o menos, pero ten en cuenta que es un plato de arroz.


Ingredientes para 4 personas

-         320 gr de arroz.
-         250 gr de bacalao desalado.
-         1 tomate mediano.
-         250 gr de judias blancas cocidas.
-         1 pimiento rojo seco.
-         5 o 6 dientes de ajo.
-         1 litro de agua aprox.
-         Aceite de oliva.
-         Sal.
-         Azafrán.



Freímos los ajos en rodajas o enteros, en una sartén o cacerola con un poco de aceite de oliva, añadimos el tomate sin piel ni semillas y troceado (a mi me gusta ponerlo rallado) y cuando esté hecho el sofrito incorporamos el bacalao troceado, lo  freímos un poco, incorporamos las judías blancas cocidas (si son de bote las lavamos muy bien), el pimiento seco, sal y cubrimos con el agua (reservamos un poco por si le hace falta). 

Cuando esté caliente añadimos el arroz y dejamos cocer hasta que esté hecho, unos 15 o 20 minutos, si le faltara agua se la añadimos caliente.
Dejamos reposar. Debe quedar seco.
 



¡ Buen provecho !

jueves, 12 de junio de 2014

Mermelada de brevas



Que fruta tan rica tenemos en esta época, hemos acabado con fresas, naranjas..... y comenzamos con albaricoques, ciruelas, cerezas, peras, brevas, paraguayos o melocotones planos, higos, sandias……y que suerte tengo de tener casi de todas en el pueblo, aunque mi trabajo me cuesta, ja,ja,ja,  si mi marido leyera esto se moriría de la risa, yo prácticamente ni porto por el campo, bueno de vez en cuando si que voy. Pero me encanta cuando viene los domingos cargado de fruta y verdura, de nuestra cosecha, es un lujazo, de verdad.
Esta mermelada es igual que la mermelada de higos que os enseñe hace tres  años, el sabor no cambia demasiado de hacerla con higos o brevas, pero el color de esta es una preciosidad.



Por cierto hay una cosa que no os he contado todavía, los cestos de esparto que se ven en algunas fotos, los he hecho yo. Es una de las cosas que he aprendido de mi suegra. Ella trabaja muy muy bien el esparto y en la familia no había nadie que hubiera aprendido a trabajarlo, hace varios años decidí aprender y cuando tengo tiempo me gusta hacer cestos, aunque todavía me queda mucho por aprender.



Ingredientes:

-         1 k ½ de brevas bien maduras.
-         ¾ de azúcar.
-         1 limón.
-         Agua (unos 350 o 400 ml).



En una olla ponemos el azúcar con un vaso y medio de agua, dejamos hervir 5’ y añadimos las brevas troceadas y parcialmente peladas, solo es necesario quitarle la parte de arriba, pero si queremos las podemos pelar enteras. Si la hacemos con piel, la mermelada quedará con más trozos, se deshace menos y su color es más bonito.
Dejamos cocer la fruta 20 o 30’ removiendo con una cuchara de madera, o bien hasta que la fruta esté traslúcida y casi deshecha. Si nos gusta más fina le podemos pasar la batidora. 


Añadimos 4 ch de zumo de limón. Ponemos la mermelada en botes de cristal, llenamos hasta arriba, sacamos el aire dando unos golpecitos al bote y tapamos.
Para esterilizar los botes, los lavamos muy bien, los secamos y metemos en el horno a 150ºC durante 10 minutos. 
Conservamos en el frigorífico. A mi, me duran de un año para otro.




¡ Buen provecho !

viernes, 6 de junio de 2014

Tarta de albaricoques







Estamos en plena temporada de albaricoques y como explique en la entrada de la mermelada, los albaricoques de mi pueblo son excepcionales y los del cortijo de mi suegra, los mejores,ja,ja,ja.

Hace tiempo que quería hacer esta tarta pero como sabía la poca aceptación que tendría en casa la he ido retrasando, pero ya ha llegado su hora. El resultado muy bueno, aunque tengo que decir que nos la hemos comido solo mi hermana y yo, para los demás, demasiado ácida. Para mí el contraste del bizcocho de almendra y la acidez de la fruta me ha resultado delicioso. 






Para que la tarta esté más dulce y así se note menos la acidez de la fruta, le podemos poner los albaricoques en almíbar (cocidos en mitades con agua y azúcar, dos partes de fruta y una de azúcar, unos 10 o 15 minutos los escurrimos del almíbar y los usamos).
En la receta original para que los albaricoques no se bajen y tenga un corte más bonito, dentro de cada mitad le ponen una guinda en almíbar, yo no la he puesto, no tenía en casa y no me gustan mucho.




Ingredientes 6 – 8 personas (para un molde de 26cm )

Para la  base (la podemos hacer también con masa de hojaldre)
-         150 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
-         30 gr de azúcar.
-         2 o 3 gotas de extracto de almendras amargas (opcional).
-         1 huevo.
-         250 gr de harina.
-         Una pizca de sal.
-         Una cucharada de aceite de girasol (opcional).




Para el relleno
-         500 gr de albaricoques.
-         4 o 5 cucharadas de mermelada de albaricoque.
-         100 gr de mantequilla.
-         100 gr de azúcar.
-         2 huevos y  uno mas para pintar la masa.
-         25 gr de harina.
-         ½ sobre de levadura royal (9 gr).
-         50 gr de almendras molidas.
-         Ralladura de un limón.
-         Una pizca de canela.
-         2 cucharadas de leche.




Ponemos en un bol la mantequilla, la harina y el azúcar, mezclamos todo con las manos hasta que la harina se integre con la mantequilla, añadimos el huevo, el extracto de almendra y mezclamos, si es necesario añadimos un poco de agua. Hacemos una bola con la masa y dejamos en el frigo ½ hora.
Abrimos los albaricoques por la mitad, le quitamos el hueso y reservamos.
Untamos el molde con mantequilla, espolvoreamos con harina y le quitamos el exceso.
Estiramos la masa con un rodillo y la extendemos en el molde, cortamos la masa sobrante y la reservamos para la decoración.
Pinchamos la masa con un tenedor, cubrimos con la mermelada y sobre ella ponemos las mitades de los albaricoques, boca abajo. Reservamos.





En un bol mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente, con el azúcar, a la crema obtenida añadimos los huevos de uno en uno y después la harina, las almendras molidas, la levadura, ralladura de limón, canela y la leche. Mezclamos todo y vertemos la crema obtenida sobre los albaricoques, alisamos la superficie y decoramos con tiras de masa. Pintamos con huevo batido y ponemos en el horno precalentado a 190 ºC unos 35 o 40 minutos o hasta que la superficie esté firme. 








¡ Buen provecho !