martes, 29 de abril de 2014

Patatas al estilo Foster's Hollywood (Beicon & cheese fries)



Seguimos con la saga de comidas de restaurantes americanos, esta vez con patatas.
Estas patatas son super conocidas y muy imitadas pero esta receta de Rosendo del blog cocinaros, están super ricas y mejor que las del restaurante en cuestión. La salsa que cubre estas patatas es una salsa ranchera o salsa ranch, como en todo hay infinidad de versiones y esta es bastante sencilla pero muy rica.
Más adelante haré una salsa ranch  más especiada, ideal para ensaladas y también para estas patatas.
Es verdad que son un poco calóricas, pero si tienes un adolescente de 15 años como yo, no te imaginas lo que puede comer.



Ingredientes para 4 personas

-         800 gr de patatas aprox.
-         1 yogourt griego.
-         70 ml de ali-oli.
-         1 cucharadita de cebolla en polvo.
-         4 lonchas de beicon o un pack de 120 gr.
-         100 gr de queso rallado que funda bien.
-         Sal y aceite de oliva.


Freír las patatas en tiras o cuadritos y dejar escurrir el aceite sobre papel de cocina.
Mezclar el yogourt, el alli-oli, la cebolla en polvo y reservar la mezcla.
En una fuente de horno ponemos las patatas, salpimentamos, ponemos encima la salsa, el queso rallado y el beicon troceado. 
Ponemos en el horno a 170ºC durante 15 minutos.



¡ Buen provecho !

jueves, 24 de abril de 2014

Ensalada César



No se porque gustan tanto las comidas y ensaladas de restaurantes rápidos y las ya preparadas, en especial a los mas jóvenes. 
Lo que mas nos gusta a l@s que cocinamos (a parte de cocinar) es que nuestros comensales queden satisfechos y les guste lo que comen, que cocinas con  cariño para ellos, pues en mi caso intento contentar a mi hijo y con esta ensalada empiezo una saga de comidas de restaurantes rápidos, sus favoritas.
Realmente cuesta muy poco hacer esta ensalada y te la comes con más confianza o por lo menos en mi caso. 



He intentado imitar la salsa cesar con varias recetas y esta es de las que mas se le parece, aunque mi hijo como sabe que lleva anchoas (y a él no le gustan) dice que no se parece en nada, pero no es así. Es del blog de mi tocaya Maria Jose de Pasen y Degusten.
Es posiblemente la ensalada con mas variantes, originariamente no llevaba pollo empanado, así que tu puedes hacerle los cambios que mas te gusten, a mi me gusta con pollo asado, pero en casa gusta mas con pollo empanado.
Al ponerle pollo ya no es una ensalada de acompañamiento, se convierte en un entrante muy completo.
Si quieres hacer una bonita presentación de esta ensalada, la puedes presentar sobre hojas de lechuga romana, a modo de barquita, teniendo en cuenta de elegir las hojas que estén más curvadas.
Es difícil dar cantidades exactas, le pondremos mas o menos cantidad del ingrediente que mas nos guste.


Ingredientes

-         1 lechuga romana o una bolsa de lechugas variadas.
-         Un puñadito de nueces.
-         Un puñadito de picatostes, mejor hechos en casa.
-         Un trozo de queso parmesano.
-         pollo asado o empanado o también nugget de pollo.


Para la salsa
-         2 filetes de anchoa.
-         Un chorrito de salsa worcestershire.
-         250 gr de mahonesa.
-         Un chorrito de vinagre de módena.
-         Leche.


Si usamos lechuga romana, la lavamos, escurrimos y troceamos a nuestro gusto, si la hacemos con una bolsa de lechugas preparada, abrimos y listo.
El pollo lo asamos en filetes y lo troceamos, si lo vamos a empanar, lo podemos hacer en filetes o en trocitos, salamos,  pasamos por huevo y pan rallado y  freímos, ponemos sobre papel absorbente y dejamos enfriar, después lo cortamos en tiras. Si vamos a poner nugget de pollo, hacemos igual, los freímos y dejamos que se enfríen. Tambien puedes poner un resto de pollo de cualquier asado sobrante.
Ponemos las lechugas en una ensaladera o en cuencos individuales y colocamos encima las nueces troceadas, unas lascas de queso parmesano, los picatostes  y el pollo. 


Para la salsa, ponemos en el vaso de la batidora todos los ingredientes menos la leche y trituramos todo muy bien, le añadiremos leche si nos gusta más clarita. La servimos a parte para que cada uno se ponga la cantidad que quiera.



 ¡ Buen provecho!



miércoles, 16 de abril de 2014

Buñuelos



Si hay una comida típica en mi pueblo en Semana Santa, son los buñuelos o biñuelos como dicen los mayores, en casi todas las casas se hacen roscos fritos, arroz con leche, torrijas y los riquísimos huevos a la nieve, pero en ninguna casa faltan los buñuelos.
Te los puedes comer en el desayuno o en la  merienda, con un chocolate o café con leche, hay quien los mete en azúcar, también puedes comértelos como si fuera un trozo de  pan, incluso quien los trocea y los echa en el potaje de semana santa, a mi así no me gustan nada, pero como gustos colores.
En casa nos gustan solos y a cualquier hora y si ha pasado un día por encima de ellos mejor (aunque a mi me gustan recién hechos y calentitos, pero a los demás les gustan mas al día siguiente).



Tradicionalmente solo se hacían en Semana Santa y se hacía muchísima cantidad, y los últimos los que se quedaban duros, se echaban en el potaje o dentro de un tazón de leche, para que se ablandaran. Actualmente se hacen todo el año y yo en particular prefiero hacer poca cantidad y hacer con mas frecuencia.


He leído por ahí que existen unas buñoleras, un cacharro para hacerlos y que salgan mas perfectos, pero lo autentico de estos buñuelos es que estén deformes y tengan picos, claro que así es mas difícil hacerlos, pero con maña y mucha práctica terminan saliendo.
No indico cantidades porque dependerá del tamaño que los hagamos, pero con estas cantidades pueden salir unos 20 buñuelos.



Ingredientes
-         400 ml de agua templada.
-         450 gr de harina (cantidad aproximada, puede necesitar un poco mas)
-         Sal (una cucharadita de café).
-         20 gr de levadura fresca.
-         Aceite de oliva para freír( litro o litro y medio)




En una fuente bien grande, pues la masa dobla o triplica su volumen, ponemos el agua templada, la sal y disolvemos la levadura, cuidado con la temperatura del agua, solo tiene que estar tibia, si está muy caliente matamos las levaduras y la masa no subirá.
Poco a poco vamos incorporando la harina a la vez que vamos moviendo para integrarla, con movimientos circulares, hasta conseguir una masa pegajosa y ahora viene el secreto de la masa de los buñuelos, que consiste en darle una paliza a la masa, o eso dicen los mayores y yo siempre lo hago. Batimos la masa como si batiéramos un huevo pero con la mano, hay que hacerlo rápido y con fuerza y hasta que te duele le brazo y el hombro, por lo menos 4 o 5 minutos apaleando la masa.
La tapamos con un trapo y la dejamos reposar en lugar cálido, si la temperatura ambiente es baja, tardará más en subir, pero si hace calor subirá en poco tiempo (una media hora aprox.).


Ponemos una sartén honda con bastante aceite de oliva y lo calentamos.
Necesitamos un cuenco con un poco de agua para mojarnos los dedos, pues la masa es pegajosa y así se despega mejor. No podemos mojarlas demasiado pues si cae agua al aceite nos puede saltar.
Cuando el aceite esté bien caliente cogemos trozos de masa solo con los dedos que tendremos mojados, no te llenes toda la mano de masa, la idea es que hagamos una bola prácticamente trabajando con la punta de los dedos  y metiéndolos dentro de la masa para hacer un agujero, la dejamos caer en el aceite, algunos se nos cerrarán, para ello tenemos una palo que solo lo usamos para los buñuelos (puedes usar el rabo de una cuchara de madera), los dejamos caer en el aceite caliente con cuidado y dándole vueltas suavemente le marcamos el agujero. Se requiere un poco de maña pero sobre todo mucha práctica. Dejamos dorar y damos la vuelta. Sacamos a un recipiente con papel absorbente.
Los guardamos en una olla tapados.





¡ Buen provecho !

jueves, 10 de abril de 2014

Torrijas



En esta época nos encontramos recetas de torrijas en casi todos los blog y cada una hecha con las costumbres típicas de cada zona, casa o región.
Aunque se pueden hacer con cualquier tipo de pan, incluso con pan de molde creo que este es el ingrediente en el que mas nos debemos esmerar y es el más importante para que las torrijas sean un éxito y sobre todo que estén muy, muy jugosas. Debe ser un pan con miga densa, un típico pan de pueblo hecho con harina candeal, para que absorba la mayor cantidad de leche y además no se rompa y este tipo de pan es el ideal.

Venden panes especiales para hacer torrijas, con los que no salen mal, pero si tienes opción a un buen pan de pueblo, no lo dudes y haz las torrijas con él. Con este tipo de pan y con un buen tiempo de empapado en leche, un bocado de estas torrijas es un bocado de flan, un trocito de cielo.


Ingredientes

-      Pan para torrijas.
-      Leche.
-      Un palito de canela
-      Corteza de limón.
-      Huevos.
-      Azúcar.
-      Canela en polvo.
     -      Aceite de oliva.


Ponemos la leche a calentar con la canela en rama y la corteza del limón y un poco de azúcar, esto va en gustos, puedes poner la leche mas o menos dulce, pero teniendo en cuenta que luego van rebozadas en azúcar. Dejamos cocer varios minutos, apartamos y dejamos templar.


Cortamos el pan en rodajas no muy finas, como un dedo de anchas. Las ponemos en una fuente grande y plana, una fuente de horno y le echamos encima la leche tibia, colada. Dejamos que el pan absorba la leche por lo menos 2 o 3 horas o más, si nuestro pan lo  permite, que si es pan con miga densa lo permite perfectamente, incluso 5 o 6 horas.
En un plato hacemos una mezcla de azúcar y canela en polvo, normalmente dos partes de azúcar y una de canela y reservamos.


En otro plato batimos uno o dos huevos, para rebozar el pan.
Sacamos las rodajas de pan con una espumadera, dejamos escurrimos un poco, las pasamos por el huevo batido y las freímos en el aceite caliente, le damos la vuelta y  una vez doradas por ambos lados, las sacamos y las pasamos por una mezcla de azúcar y canela.




En el libro de Alhama baten los huevos y los echan a la leche y allí ponen el pan y lo fríen.

¡Buen provecho!




viernes, 4 de abril de 2014

Guiso de calamares con patatas



Sabéis porqué es tan tradicional en semana santa el potaje de garbanzos con bacalao y espinacas ? Pues no lo sé documentalmente, pero me imagino que todo viene del concepto de ayuno y vigilia.  El ayuno consiste en hacer una sola comida al día, por lo tanto tenía que ser una comida completa, legumbres, pescado y verdura con muchas propiedades como las espinacas. La abstinencia, consiste en no comer carne y el bacalao era y es el pescado en conserva mas extendido, junto con el atún. Pero hoy en día las casas donde se hace ayuno y vigilia son las menos y aunque apetece mucho este tipo de potajes, que por otro lado los podemos hacer durante todo el año, actualmente quienes quieren hacer vigilia tienen acceso a otros pescado y otras preparaciones culinarias.




Esta receta tiene su historia, la recorté de una revista del corazón de los años 80 y su autor, Martín Berasategui, contaba que era una receta que hacía su madre desde siempre en casa y que el secreto para el éxito de esta receta estaba en no pelar los calamares, aunque desmerecía la vista del plato, esto aumentaba su sabor, y no se equivocaba, es un guiso con un sabor a mar delicioso y si los calamares son frescos y grandes mejor que mejor.
Espero que os guste como a nosotros y les sirva a los que guardan vigilia en este tiempo de cuaresma.


Ingredientes para 4 personas

-         1 kg de calamares limpios.
-         1 kg de patatas.
-         2 o 3 dientes de ajo.
-         2 cebolletas.
-         150 ml de vino blanco.
-         Aceite de oliva.
-         Perejil.
-         Sal.


En una sartén con un buen chorro de aceite de oliva, freímos las patatas en rodajas gruesas, las dejaremos duras por dentro, retiramos de la sartén y  reservamos mientras hacemos el sofrito.
En una cazuela a fuego suave freímos el ajo y la cebolleta picados pequeños, añadimos los calamares en anillas y las patas enteras si son pequeñas o partidas por la mitad si son grandes, sofreímos unos minutos, incorporamos el vino blanco y un poquito de sal.
Ponemos las patatas en la cazuela con los calamares y dejamos cocer a fuego suave unos 20 minutos. Si le faltara líquido y las patatas no estuvieran blandas, le añadimos un poco de agua.
No debe quedar ni muy caldoso ni muy seco.


¡ Buen provecho !